sábado, 19 de julio de 2014

Un día cualquiera en el Otro Barrio

El pase de prensa

-Valiente pérdida de tiempo –dijo el respetado crítico de cine nada más salir de la sala de proyección-. Es la mayor basura que he visto en años. Qué digo; es la peor película que he visto jamás. Pedante, pretenciosa, vacua, innecesariamente larga, carente de emoción, con unas escenas eróticas de vergüenza ajena, y, para colmo de males, protagonizada por un tipo absolutamente desprovisto de carisma… ¿Qué demonios ha querido decir su autor con este bodrio?
-Probablemente nada –contestó la Muerte, que había acompañado a regañadientes al pobre tipo a ver la película de su vida.

Falsas expectativas

-La vida es una mierda –dijo el suicida a modo de justificación-. Por eso me la quité.
-Eh, bueno –respondió Satanás apartando la vista, un tanto abochornado-. No sé lo que le han contado, pero me temo que esto no es mucho mejor.

Caronte, barquero del río Aqueronte, en: Otra jornada en la oficina



La sesión de espiritismo

Después de una tensa espera, Manolo habló a su mujer a través de la médium.
-Coño, Reme, ¿qué quieres, que eres más pesada que una vaca en brazos?
-Manolo, ¿eres tú? –preguntó Reme, casi sin aliento.
-No, soy Jim Morrison, no te jode. This is the end...
-¿Cómo es el más allá, Manolo?
-¿Qué dices? No te recibo bien aquí. Es que estoy de camping con unos amigos, ¿sabes?
-Vaya. Cuando estabas vivo no me llevabas a ningún lado.
-No te entretengas, Reme, que seguro que la tiparraca esta cobra por horas.
-Mira, necesito que me digas la contraseña del ordenador. Es que están ahí las fotos de la comunión de la niña de mi prima Paqui, y quiere que se las pase.
-El coño de tu hermana.
-Espera que me la apunte. El-coño-de…