
"La realidad me puede chupar la polla, querido"
Los Invisibles, de Grant Morrison
-...y eso es todo lo que tengo que decir sobre la teoría cuántica de los campos unificados.
El respetuoso y halagador silencio que había acompañado a mi notable disertación se convirtió en algo molesto cuando cerré la boca. Lo achaqué sin modestia a lo brillante de mi exposición, que había absorbido su atención hasta dejarlos sin habla, lo cual me henchía de orgullo. Cuando empezaba a sentirme como una rebanada de pan duro sumergido en un plato de puchero, miré de manera desafiante a mis pupilos, intentando provocarles alguna reacción.
-¿Y bien?
-¿Eh? -dijo el más espabilado entre ellos. Carraspeé.
-¿No tenéis nada que decir, hatajo de ignorantes?
-Perdone señor, pero estábamos mirando otro blog y nos hemos perdido la primera parte de su charla.
-¿Qué? ¡Seréis desagradecidos! ¡Encima que os ilumino con la magnificencia de mi sabiduría! ¡Apestosos gasterópodos! ¡Viles hijos de mil perras! ¡Abyectos excrementos de armadillo! ¡Putrefacción elevada a la enésima potencia! ¡Mamones, que sois todos unos mamones!
-Disculpe, maestro -dijo el espabilado, interrumpiendo mi asombrosa demostración de malabarismo soez-. ¿De donde ha saca un vocabulario tan sucio?
-¡De los cómics de Garth Ennis, sabandija! ¡Y ahora sal de aquí, si no quieres que limpie las ruedas de mi todoterreno con la raja de tu culo!
-Y digo yo, ¿no tendrá usted por casualidad el síndrome de Tourette?
-¡El síndrome de Tourette lo tendrá tu puta madre!
Un individuo cuyo rostro me resultaba vagamente familiar alzó la voz entre la muchedumbre.
-¡Que te follen, cabronazo!
-Dios, ¿es que ya nadie me respeta?. ¡Jean-Claude! -Mi leal mayordomo hizo acto de presencia-. Jean-Claude, ¿quien es ese agitador?
-El tipo que contrató para que le lamiera el culo, milord.
-Debo decir que no estoy enteramente satisfecho con el desempeño de sus funciones. Llevadle a la cámara de torturas, golpeadle en la cabeza con un bate de béisbol, dadle paracetamol para el dolor y después que se tome un gin-tonic para que la pastilla no le haga efecto. ¡Se va a cagar!
-¡Señor! ¡Eh, señor!
Volví la mirada hacia la voz que reclamba mis atenciones. Era un chaval de oscuro atuendo que tenía aspecto de saber rezar el padrenuestro en dialecto klingon.
-Muchachote -espeté-, ¿lo que te cubre la cara son espinillas o El Señor de los Anillos escrito en braille?
-¿Ha comentado que lee cómics, señor?
-Pero mi querido muchacho... -guardé silencio porque no sabía qué decir a continuación. Solo quería dejar constancia de mi carácter paternalista. Después de unos tensos instantes, continué-. ¿Cuál es su nombre, caballerete?
-Me llaman Ruiz, señor. Y, si no le importa, me cabrea bastante que me llamen "caballerete". Suena muy paternalista.
La había cagado, pero seguí como si nada.
-Te jodes. ¿Tenías alguna pregunta referente a los cómics?
-¿Que opina sobre la adaptación al cine de Watchmen?
-¿Y yo que sé, si todavía no la han estrenado?
-Me refiero a qué, bueno, a mucha gente no le parece buena idea que hagan una película, ya sabe, captar en cine el significado del universo de Alan Moore y Dave Gibbons y todo eso, bueno, es muy complicado y seguro que la cagan, qué sabrán los ejecutivos de Hollywood sobre la profundidad de esta obra maestra del noveno arte...
-Chaval, te expresas como el culo, así que ¿por qué no escribes tu propio blog y dejas el mío en paz?
Los ojos de Ruiz se iluminaron con el repentino fulgor de la linterna de un urólogo durante un examen de próstata.
-¿Usted cree que yo podría?
-¿No soy yo el vivo ejemplo? Anda, ve y expresa tus roñosas opiniones en tu propia bitácora friki.
El teléfono sonó y salí rápidamente de mi ensoñación. Era mi amigo Pepepé.
-¿Has dedicido ya de qué vas a hablar en tu blog?
-No sé... había pensado en hablar de cómics, o de cine... aún no lo he decidido.
-...Ya.
-Pareces un poco decepcionado.
-Joder, es que de eso ya habla mucha gente.
-¿Y qué quieres, que hable sobre la teoría cuántica de los campos unificados?
-Oye, no está mal.
Suspiré.
-¿Sabes qué? Creo que al final no voy a hablar de nada en absoluto. Eso es. De nada en absoluto.