lunes, 1 de septiembre de 2008

Basado en hechos surreales


El lugar: Una administración pública cualquiera.
El día: Un viernes cualquiera.
La hora: Una cualquiera.
Nuestro protagonista: Un cualquiera (Auxiliar administrativo, para ser más exactos).
Nuestro protagonista aporreaba diligentemente las teclas de su ordenador, intentando quitar de en medio el trabajo que se había acumulado encima de su mesa durante sus tres cuarto de hora largos de desayuno (se ve que ese día desayunaba solo y no se entretuvo mucho). Miró con desesperación su reloj: todavía no era la hora del cigarrito, y el maldito ordenador no se había bloqueado en toda la santa mañana, así que las posibilidades de rascarse las pelotas un ratito eran más bien escasas. Pero los Hados son generosos con los empleados públicos; por la puerta entraba Manolo, un compañero que daba por concluida su baja de tres meses para incorporarse... a sus vacaciones.
-Menos mal que me voy de vacaciones; empezaba a estar acojonado.
-¿Y eso?
-Hombre, imagínate que me pasa algo durante el tiempo de baja. La inspección diría "¿Pero este tío no estaba de baja? ¿Qué coño hacía en los Caños de Meca?"
-¿Y qué coño te iba a pasar en los Caños de Meca?
-Joder, pues estuve a punto de tener un accidente.
-No me digas.
-Como te lo cuento. Por culpa de nuestro conductor, que tiró por una carretera comarcal.
-Bueno, si no conocía las comarcales... a lo mejor iba un poco despistado el hombre.
-Despistado, no. Lo que iba era borracho.
-¿Tiró por una carretera comarcal borracho?
-Claro, para que no lo pillara la Guardia Civil. Como el autobús no había pasado la ITV...

martes, 5 de agosto de 2008

Este post no tiene ni nombre, oiga

(Con motivo de fortalecer mi propósito de enmienda y regular el nivel de escatología y lenguaje malsonante en mi blog, la administración de Un beso de buenas noches de mil demonios ha tenido a bien contratar como asesor a mi viejo amigo el Presidente del PPDS [Plataforma para la Promoción de la Diversión Sana], asociación que a partir de ahora actuará como órgano censor de esta página).


Aquí mis lectores, aquí unos nabos

-Ejem, ejem. Probando, probando, uno, dos, uno, dos. Bailamoooooos, ninonino forilongui, bailamooooos. Disculpe, caballero, creo que esto no se oye.
-Claro que no, hombre. Cómo se va a oír, si le está hablando a un pepino.
-Qué más da. Para lo que tengo que decir... Por cierto, caballero...
-¿Sí, buen hombre?
-¿Se puede decir "nabo" en este horario?
-Sí, hombre; por qué no iba decirlo usted... ¿Acaso es ése el tema de su conferencia?
-Bueno, no exactamente. Digamos que el vocablo se nombra en varias ocasiones...
-Qué bien. Me encantan los nabos, ¿sabe? He comido muchos a lo largo de mi vida.
-¿Ha comido muchos nabos?
-Más que comerlos, los devoro. Pocos placeres he encontrado comparables al de comerse un buen nabo.


-Así que podría decirse que estoy delante de un experimentado comenabos.
-Como no ha visto otro.
-Ya... Entonces no hay inconveniente en que utilice repetidamente el término durante mi discurso, ¿no?
-No veo cuál puede ser el problema.
-Bueno... como se trata de una palabra, digamos, de significado ambiguo, o, si lo prefiere, ambivalente...
-Mmm... Cuando dice nabo, ¿se refiere a su acepción de "planta anual de la familia de las Crucíferas, de cinco a seis decímetros de altura, con hojas glaucas, rugosas, lampiñas, grandes, partidas en tres lóbulos oblongos las radicales, y enteras, lanceoladas y algo envainadoras las superiores; flores en espiga terminal, pequeñas y amarillas, fruto seco en vainillas cilíndricas con 15 ó 20 semillas, y raíz carnosa, comestible, ahusada, blanca o amarillenta"?
-Eh, no. Me refiero a su acepción de "cipote".
-Ajá. Que su "nabo" no es igual que mi "nabo", vamos.
-No es que tenga muchas similitudes, no. Excepto, quizá, en lo de carnosa y comestible... si a usted le va ese tema, claro... Pero en lo de los sies decímetros de altura ni le digo...
-Bueno, me parece que no es un término demasiado adecuado para...
-¿Y "pene"? ¿Puedo decir "pene"?
-¿Se refiere a penne en su acepción de "tipo de pasta italiana de estructura cilíndrica muy adecuado para acompañar carnes con salsa"?
-Eeeh, no. Me refiero a su acepción de "cipote".
-Esto, ¿no sería mejor que me dejara revisar su texto, que para eso me ha contratado?
-Sí, como no. Échele un vistazo.
-Mmm, ¿podría explicarme a grandes rasgos de qué va el discurso?
-Sobre un tema en el que soy un reconocido experto.
-¿Y ese tema es...?
-La macroeconomía, evidentemente.
-Ajá. ¿Y por qué lo ha titulado "Se armó el cipote"?
-¿No le parece adecuado?
-¿Para hablar de macroeconomía, dice usted? No.
-¿Le parece mejor "El Gran Cipotazo"? Es como más directo...
-No, no. Tampoco me convence...
-¿Qué tal en inglés? "A Really Big Cipote Incident"...
-No, oiga, ¿es que tiene que utilizar forzosamente el término "cipote"?
-Bueno, como a usted no le gusta "nabo"...
-Ya, pero... ¿A qué público va dirigida su conferencia?
-A mis colegas, naturalmente.
-¿A sus colegas del barrio?
-Qué dice, hombre de Dios; a mis colegas economistas. ¡Ja! Mis colegas del barrio no entienden un cipote de macroeconomía. Bueno, mi amigo el Palanca tiene ligeras nociones sobre el Producto Nacional Bruto, pero...
-Bueno, es que no sé si es el tipo de lenguaje adecuado para sus colegas economistas...
-¿Esos? Bah, si les da igual. Están todos borrachos antes de entrar en la sala.
-Ya, pero empezar el discurso con la frase "Hay que joderse, señores"...
-No se me ocurría otra entradilla.
-¿Y qué tiene de malo "Buenas tardes, damas y caballeros"?
-Tiene poca garra...
-Y en el primer párrafo dice tres veces la interjección "joder" y dos veces "coño".
-¿Sí?
-En un párrafo de dos líneas.
-¿Y?
-Acaba o empieza cada oración con un "joder" o un "coño".
-Ya veo. La estructura es un tanto repetitiva, ¿no? Debería colocar un "joder" en medio de alguna subordinada...
-Y el segundo párrafo empieza con un "La hostia puta" que no viene a cuento.
-Sí, bueno, es que el segundo párrafo me había quedado muy soso y añadí un "La hostia puta" durante la reescritura.
-Respecto al segundo epígrafe...
-¿Hum?
-Se titula "Me voy a cagar en todo lo que se menea".
-Sí, bueno, trata sobre la inflación, ¿sabe usted?
-A la que se refiere como "una inflación de cojones".
-Es un doble sentido del que estoy particularmente orgulloso.
-Sí, muy sutil. Por no hablar de lo de dirigirse repetidamente a sus oyentes como "bastardos nauseabundos".
-¿Me salto acaso las normas de protocolo?
-Hombre, saltárselas, lo que se dice saltárselas... Más bien les vuela las tripas con un mortero. ¿Y no cabe la posibilidad de que sus colegas se sientan ofendidos si se despide de ellos con un "A tomar por culo, cabrones"?
-Sé que es una fórmula arriesgada, pero esta vez esperaba cosechar algunos aplausos.
-¿Pretende que le aplaudan después de mandarlos a tomar... por ahí?
-Sí, bueno, comparado con mi despedida de hace dos años, esto les parecerá pecata minuta.
-¿Cómo se despidió hace dos años?
-Les volqué encima un cubo lleno de mierda.
-¿Q-qué? ¿Por qué hizo eso?
-Bueno, en aquel momento me pareció buena idea...
-¿Perdón?
-Se podrá imaginar que aquello frustró mis aspiraciones de ingresar en la Cátedra...
-Bueno, bueno; mejor volvamos al principio. A ver, para empezar, debería ir olvidándose de la palabra "cipote".
-¿Incluso si es el nombre de alguien?
-¿Qué? No hay nadie que se llame Cipote.
-¿Cómo que no? ¿Qué me dice de Harold C. Cipote?
-¿Qué significa la C.?
-Cipote. Su nombre completo es Harold Cipote Cipote.
-¿Me está hablando en serio?
-Sí, hombre, Harold C. Cipote, de los Cipote de toda la vida.
-Creo que no tengo el placer de conocerlo.
-Quizá se deba a que aún no ha nacido.
-Es una posibilidad. Oiga, ¿no cree que esto debería terminar alguna vez?
Próximamente: ¡No os perdáis las peripecias de la familia Cipote y sus vecinos los Mierda en una nueva experiencia bloguera de entradas interconectadas que en Un beso de buenas noches de mil demonios hemos denominado... eh... Hipercipote!
-Pero, oiga, ¿es que usted no sabe escribir otra cosa?
-Cómo no, muy señor mío; permítame que le lea unos versos que he improvisado esta mañana mientras estaba cagando:
Cómo quieres que no note
que me estás chupando el...
-¡Muy bien, esto lo colma! ¡Dimito!
-Lamento profundamente que esta experiencia conjunta no haya sido tan satisfactoria como hubiéramos deseado, caballero. ¿Me deja al menos ofrecerle uno de mis justamente célebres bocadillos?
-Pues hombre, ahora que lo dice, no me gustaría marcharme con el estómago vacío. Hum, realmente jugoso este emparedado. ¿Qué lleva?
-Lo normal. Mantequilla, queso, jamón de York...
-No, no; tiene como un regustillo que no logro discriminar...
-¿Un regustillo? Ah, debe referirse al semen de orangután...

lunes, 28 de julio de 2008

¡Atención, muchachos! ¡¡Sexo gratis!!

-¡¿Dónde?! ¡¿Dónde?!
-Eh, disculpe, caballero, creo que ha tergiversado mis palabras.
-Mil perdones, buen hombre; no sé cómo he podido infravalorar las sutiles connotaciones y la versatilidad semántica de la frase "sexo gratis". Pero, por favor, ¿podría explicarme el núcleo del asunto que estamos tratando?
-Verá, sólo quería atraer la atención de mis lectores y decirles que voy a estar unos días ausente del blog.
-¿Y no le parece fraudulento el modo de llevar a cabo su empresa? ¿Por qué no ha titulado el post, no sé, "nota de aviso" o "autor rascándose las pelotas" o cualquier otra cosa que no dé lugar a equívocos lamentables como éste?
-Porque ése último ya lo he utilizado y, además, no voy a estar tocándome el nabo, sino dedicado a mis otros quehaceres literarios. De todas formas, ¿a usted qué cojones se le ha perdido aquí?
-Sólo buscaba a alguien interesado en tratar oralmente mi pene durante un breve periodo de tiempo. Lo que borricos zafios como usted denominan graciosamente una mamadita rápida, vamos.
-Pues ha dado con el foro equivocado. Aquí nadie va a tratarle el pene de ninguna manera. Vamos, digo yo.
-Su desconcertante elección del título para la presente entrada es lo que me ha confundido. ¿Le parece ético pretender llamar la atención de sus lectores de una manera tan burda?
-¿Y a usted le parece moralmente aceptable pretender obtener sexo sin pagar nada a cambio?
-¿Excuse?
-Quiero decir...
-¿Quiere decir...?
-Nada, nada; que a tomar por culo, caballero.
-¡Habrase visto tamaña insolencia! ¿Sabe lo que le digo? ¡Que no pienso volver a poner un pie en su blog! ¡Hasta nunca, rufián!

¡Me la suda, oiga! Pues nada chavales, ya lo habéis oído; voy a estar unos días liado con otras cosas de escribir y tal no más de una semana y...

-Disculpe, ¿es aquí donde le succionan las falanges de los pies a la gente?
-Pero, hombre de Dios, ¿otra vez por aquí?
-¡Caramba, qué contrariedad! O, como diría un gañán iletrado como usted, ¡Coño, qué putada!
-Menudo golfo está usted hecho, ¿eh?
-¿Cómo se atreve? ¡Mastuerzo! ¡Ganapán! ¡Zote!

Que sí, hombre, que sí, anda a cagar. Cómo iba diciendo, que nada, que en una semana estoy otra vez con vosotros con más cositas demenciales y más capítulos de ¿Conoce usted su ojete?

-¿Alguien ha pronunciado el término "ojete"?
-Pero, hombre, ¿también le va ese rollo?
-¿Y qué quiere? Tengo un amplio espectro de intereses, oiga.

(Agradecimientos: A mi primo Devlin por darme la idea para el título. De hecho, creo a partir de ahora voy a utilizar "sexo gratis" en todos mis títulos. Imagínate lo que hubieran vendido los grandes autores si hubieran utilizado la misma fórmula: El contrato social y el sexo gratis; La interpretación de los sueños de sexo gratis; En busca del tiempo perdido y del sexo gratis; Así habló Zarathustra del sexo gratis...)

miércoles, 23 de julio de 2008

Guía práctica para llegar a mi blog desde el gogles

Estimados pinchapapas:
Antes de ayer tuve la peregrina idea de hacer un repaso a mi cuenta de Histats y comprobar cómo y por qué la gente entra en mi santo blog, y ante todo me gustaría disculparme con aquellos que estaban buscando fotos de la estrella del porno Jeanna Fine y se han encontrado con esto. Estas son algunas de las llaves que han facilitado el acceso desde Google a la ciberpeña en el último mes:

-"chupando dedos de los pies".
-"chupo dedos de los pies".
-"rebaños de caca" (¿¿¿¿????).
-"una mujer que se le vea el ojete del culo".
-"cuolos calientes protuberantes" (sic).
-"una puta para chuparle los pies".
-"como chuparla más profundo".
-"el manual del perfecto ojete" (una de mis favoritas).
-"carta a un ojete" (ésta tampoco se queda manca).
-"grano en el ojete del culo".
-"como chuparle bien al hombre".
-""del ojete"".
-"le lame el ojete".
-"chupando pies".
-"¿te gustaría chuparme los dedos de los pies?"
-"dormida descalza chupar los pies".
-"me hago dedos sin parar" (vaya tela marinera).
-"mi madre me mama el pene" (¿¿¿¿¿¿¿???????).
-"tios buenos enseñando el ojete".
-"entrepierna y genitales oscuros" (¿¿¿whatthefuck...???).
-"chuparle los pies a una señora".
-"tengo picor en el ojete".
-"como preparar el ojete".
-"tetas culos sangrando" (¿¿¿PEROQUÉCOJ...???).

Os preguntaréis si, en vista de mi distinguida clientela, al menos me he planteado la orientación del blog; qué queréis que os diga, no me molesta en absoluto que Un beso de buenas noches de mil demonios se haya convertido en punto de encuentro para aficionados a la podología oral y en bálsamo para ojetes escocidos, aunque tampoco es que sea motivo de orgullo que un menda haya encontrado mi página tecleando en el Google "la re puta que te parió con un palo bien...". Eso sí, mis leales, os prometo que en sucesivas entradas intentaré dejar un poco de lado la zafiedad y el humor grosero que me caracterizan y explorar otros terrenos. Próximamente: Cómo aliviar una situación de extrema tensión con un pedo a tiempo.

-Eh, disculpe. ¿A eso se refiere cuando habla de dejar de lado la zafiedad? -dijo un vicerrector que pasaba por allí.
-Compréndame, caballero; uno no puede suprimir de un día para otro estas tendencias. Hay que ir poco a poco...
-Mmm, sí, sí, claro, es natural...
-Cara de ojete.
-¿Qué? ¡¿Cómo se atreve?!
¡PRRRRRTZZZ...!
-¡Pero, oiga! ¿Eso era... una flatulencia?
¡...zzzzzzzz!

viernes, 11 de julio de 2008

Hombre en mostrador

Estimados cómplices:
Podría decir, sin temor a exagerar, que el sketch humorístico es mi forma de arte preferida. Ante todo, soy un gran admirador de la escuela inglesa, que tanto ha hecho por espabilarme el alma. El hombre en mostrador es uno de los argumentos más clásicos del sketch; de hecho es tan antiguo que ya los Monty Python en su opus magna Flying Circus (1969-1974) intentaron alejarse todo lo posible de este tipo de comedia, a pesar de lo cuál nos legaron algunas inolvidables piezas dentro del subgénero, como la de la quesería sin absolutamente ninguna clase de queso y la del loro muerto, cénit y a la vez deconstrucción del modelo hombre en mostrador (¡Graham Chapman, disfrazado de militar, aparecía para detener el sketch, que según él se había convertido en un sinsentido!). El que os dejo a continuación es una de mis muestras de hombre en mostrador favoritas, gracias al enorme talento de esos dos cachos de genio llamados Stephen Fry y Hugh Laurie.

martes, 1 de julio de 2008

Antonino se pone fino

Mi amigo y compañero de curro Antonino me ha enviado esta foto de sus provisiones para el periodo (f)estival. Asimismo, ha hecho hincapié en que por favor aclare que los refrescos son sólo para acompañar los cubatas.




Qué belleza de las formas, qué precisión en la composición de los objetos... ¡No sabré mucho de arte, pero sé lo que me gusta!

Paul Heaton - Mermaids and Slaves

...la programación veraniega se relaja y ofrece contenidos más banales y "fresquitos"...
En Un beso de buenas noches de mil demonios vamos a ser menos. Esto es lo último de Paul Heaton, ex vocalista de The Housemartins y The Beautiful South, y probablemente el mejor letrista del mundo. ¡Tiene fuerza, garra, saber estar y el verbo más mordaz del actual panorama pop internacional! ¡Amigos, con todos ustedes, PAAAAAAAAUL HEATON! ¡ ¡WUH WUH WUH WUH!